jueves, 21 de junio de 2018

TERMINAMOS ETAPA

HOY TOCA DECIR ADIOS A AQUELLO PEQUEÑOS QUE CON MÁS O MENOS TEMOR ENTRARON EN EL AULA UN DÍA DE SEPTIEMBRE DE 2015.
FUERON TRES AÑOS EN LOS QUE HA SIDO MARAVILLOSO CONVIVIR CON ELLOS Y CON SUS FAMILIAS.
HUBO MOMENTOS PARA EL JUEGO, LAS RISAS, LOS APRENDIZAJES, LOS LLOROS, LOS MIEDOS, LAS FIESTAS, LAS PREOCUPACIONES, LAS ALEGRÍAS, LAS SORPRESAS...
HOY YA ESTÁN PREPARADOS PARA SEGUIR CAMINANDO EN LA VIDA CON UNA MOCHILA DE EXPERIENCIAS QUE LES PERMITIRÁ ENFRENTARSE CON VALENTÍA A NUEVAS Y EMOCIONANTES SITUACIONES.
HOY ESTA MAESTRA, DESDE LA HUMILDAD, SOLO PUEDE DECIR GRACIAS. GRACIAS A ESTOS 25 PEQUEÑOS DE TODOS LOS ABRAZOS, LLOROS, BESOS, "MASAJES", RISAS, ENFADOS, JUEGOS.... GRACIAS POR TODAS ESAS EXPERIENCIAS Y EMOCIONES QUE NOS AYUDARON EN NUESTRO CONVIVIR.
GRACIAS A LAS FAMILIAS. GRACIAS POR CONFIAR, POR COLABORAR, POR AYUDAR, POR REÍR, POR LLORAR, POR VIAJAR, POR FESTEJAR... POR TANTAS Y TANTAS COSAS QUE HEMOS PODIDO DISFRUTAR JUNTOS.
CON TODO MI CARIÑO, HOY OS DIGO ADIOS (QUE ES UN HASTA SIEMPRE).



























LA CLARIDAD EN EL BOSQUE

Desde lo más alto de un hermoso lugar se divisan muchas personitas de luz. Se las ve dar destellos tanto en la oscuridad como en la claridad. Al acercarte a esos seres de luz, por muy sigiloso que lo hagas se van apagando poco a poco y se refugian bajo unos hermosos focos y unas grandiosas farolas.
Lo mejor que se puede hacer para disfrutar de tal belleza es permanecer sentado baja la sombra de un árbol aquí en lo alto.
Con el paso de los días, semanas, años los pequeños seres de luz van cogiendo distancia de sus focos y farolas para corretear y divertirse entre sí.
Una buena mañana los pequeños seres de luz observan que cerca de sus casas, casi de forma mágica, se está construyendo un hermoso puente decorado con guirnaldas floridas, farolillos de papeles coloridos, pequeñas piedrecitas…
Cada mañana se acercaban entre cantos, juegos y risas a ver cómo iba ese puente. Al verlo terminado se agacharon a tocar las láminas que formaban el suelo y les encantó el tacto a madera que les hacía sentirse a gusto y en contacto con la Madre Naturaleza.
Todos ellos se pusieron de acuerdo para enseñar a sus focos y farolas el grandioso puente; y una mañana decidieron cruzarlo de la mano.
Al otro lado se encontraba un bosque mágico con acebos, acebuches, sauces, quejigos y muchas otras especies más.
Quedaron tan maravillados con el atractivo bosque que cada mañana cruzaban un ratito y jugaban entre los árboles.
Una mañana se desató una gran tormenta y llovía a cántaros, los focos y las farolas temían que sus pequeños hijos de luz sufrieran algún daño y corrieron a resguardarse bajo los árboles. De pronto la Moura del roble abrió una puerta que permitió refugiarse en él a varios focos y farolas con sus respectivos seres de luz.
Al mismo tiempo cerca del gran roble se encontraba un pequeño piruétano cuidado por una Ayalga que al ver la situación y observar que aún quedaban muchos focos, farolas y pequeños seres de luz sin cobijo les abrió las puertas de su cueva para guarecerse de la lluvia.
Cuando la tormenta cesó cada familia de luz se fue a su casa regresando por el puente de madera y en señal de agradecimiento a las Hadas del roble y el piruétano cada día dejaban a sus seres de luz durante un tiempo dentro del roble o de la cuerva del piruétano.
Los pequeños seres de luz al entrar en contacto con el bosque mágico se transformaban en pequeños duendes y pequeñas hadas que disfrutaban de las historias y los juegos propuestos por la Moura y la Ayalga.
Durante un tiempo la Moura hubo de ir en busca de su pequeña luz especial sin antes dejar en su lugar a un hada nueva que pudiera seguir jugando y enseñando a soñar a las hadas y duendes del gran roble. Por ese tiempo la mayor parte de los focos y las farolas estaban tranquilos al dejar a sus pequeñas luces en el bosque pero había una farola que no estaba preparada para despegarse tan pronto de su pequeña luz y decidió permanecer alejada del bosque por más tiempo.
Poco a poco las pequeñas luces, en su forma de hadas y duendes aprendices, comenzaron a explorar el gran roble por dentro y subiendo a sus ramas se encontraban con otros seres mágicos que les enseñaban cosas diferentes a la Moura. Por ejemplo el Elfo les hablaba en un idioma nuevo, la En-hada contaba relatos de épocas lejanas a las hadas y duendes que la querían escuchar.
Por su parte, como bien sabemos, los piruétanos son tan bajitos y tan delgaditos en comparación al gran roble que las hadas y duendes allí refugiados se dedicaban a explorar las grutas de la cueva protegida por los piruétanos. Y también allí se encontraban con En- Hada y con el Elfo entre otros.
Las hadas y los duendes pronto aprendieron que explorando por el interior del gran roble y las profundidades de la cueva, avanzando hacia lo desconocido, comenzaban su propia vida.
Por aquel entonces dos duendes hubieron de viajar a nuevos bosques en busca de otra luz y dejaron el espacio suficiente para que en su lugar jugaran dos nuevos duendes y una hada venida de tierras lejanas.
Dentro del gran libro de cuentos, donde conocieron la bondad de los malvados de cuento, pudieron viajar a países y ápocas lejanas. Fueron creciendo en luminosidad, sabiduría y conocimientos. De regreso con sus focos y farolas les contaban lo sucedido en el bosque mágico y éstos se sorprendían de todo lo que se podía aprender dentro de un roble o una cueva.
A las hadas y duendes que juegan dentro de la cueva les encantaba pasar mucho tiempo en el exterior explorando las proximidades del piruétano que custodiaba su cueva. En varias ocasiones se animaron a explorar con las hadas y los duendes del gran roble y en otras poquitas se ponían el sombrero de explorador en compañía de la Ayalga y algunos focos y farolas para explorar la lejanía.
Aprendieron tanto y tan rápido de todas las experiencias vividas que se dieron cuenta del lugar que ocupaban sus vidas en el bosque, en las casas, en el grupo de amigos. Aprendieron que hay muchos órdenes y muchos lugares y que en cada situación ocupan un espacio diferente aunque igualmente válido.
Ese fue su mayor aprendizaje y tras algunas pequeñas dudas comprendieron que ya estaban preparados para ir en busca de nuevos lugares en el gran bosque mágico.
Dejaron espacio libre en el interior del gran roble y en las profundidades de la cueva del piruétano para que pequeños seres de luz que aún no han conocido el puente mágico puedan hacerlo y puedan encontrar refugio en caso necesario.
Del mismo modo los pequeños destellos de luz, ya convertidos en pequeños focos y pequeñas farolas con luz propia quedan libres para buscar cobijo entre  los alcornoques, olmos, avellanos, castaños y otros sin fin  de árboles mágicos del bosque encantado.
Y colorín colorado este cuento no se ha acabado. Quedan muchas páginas en blanco para ir escribiendo con la luz del candil que aumentará la llama de los hasta ahora pequeños focos y farolas hasta ocupar un lugar más visible en la magia de su vida.
Autora: NOELIA VALLINA GARCÍA
2018






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